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Fragmento.

"¿Tiene algún sentido la vida? ¿qué significa la muerte? ¿somos un alma entera o meramente un conglomerado de moléculas de sal y tierra? ¿hay Dios o no? Éstos si que son problemas importantes. Todo lo demás, como bien dice Camus, es en el fondo un juego de niños: (...)"



Sabato Ernesto, Hombres y engranajes, Eméce, Buenos aires, 1970.


La puerta abierta.

Disculpas a Talbot, no es su relato……

En plena pubertad tenía un amigo con el que solíamos salir todos los fines de semana. Como éramos solo unos niñitos, nos sentíamos rebeldes al pernoctar por la noche en la casa de alguno de los dos. En mi hogar siempre veíamos televisión, sobre todo si enganchamos ese canal Z. En la casa de él, mirábamos las mejores películas. Fue allí, en el departamento del barrio de Belgrano, que vi la puerta abierta. Me acuerdo que esa noche habíamos ido a ver al taxi, más conocido como Obras Sanitarias. A la vuelta, la mamá compró empanadas que comimos en la cocina. No se por qué, pero me había quedado solo en el comedor cocina. Como ya me estaba asustando el silencio y la soledad, había decidido ir al cuarto de mi amigo. El recorrido era fácil, tenía que pasar por la puerta trasera, caminar por un angosto pasillo y llegar a una pequeña sala. Después era lógica, la puerta amarilla era la de mi amigo. Con confianza había emprendido el viaje, el pasillo lo estaba pasando sin inconvenientes. A la derecha, ya se empezaba a reflejar el amarillo de la puerta. Pero algo me llamaba la atención, algo sesgaba ese color. Por un acto reflejo fui hacia la luz, gire a 180 grados y vi: la puerta abierta y la hermana en el inodoro. Rápidamente, la comodidad de desechar lo inservible paso a la vergüenza total. Instintivamente, ella cerró la puerta. No me detuve a pensar lo que había sucedido, solo seguí caminando. No encontré, nunca, el momento apropiado para comentarle a mi amigo lo que mi ojos vieron.



Culo + silla = proyecto cc







L a v e n t a n a d e l a v e c i n a q u e e s t a l o c a
Desde el comienzo,
andando bajito,
sabía que no le iba bien,
en el medio del camino,
tropezón no es caída,
pero cuesta darse cuenta,
que eso no va a durar,
pero cuesta darse cuenta,
de que va muy mal.

Y allá voy,
no importa,
cargo de conciencia.
Y aquí estoy,
mirarme,
solo quiero mantenerme en pie.
Y allí voy y aquí estoy mintiéndome,
matándome.

Cuenta regresiva,
veinticuatro no te alcanza,
pides más por menos.

Tu casa es tu cárcel,
social, antisocial,
quieres hacer todo,
pero la balanza te juego en contra.
Y allá vas,
y ahí vienes,
luchando por sobrevivir,
si no hay y no tienes,
ninguna posibilidad,
y que más,
y qué hay,
si te estas mintiendo,
te estas matando.


L.P.
03/12/2004

ROMA

AMOR

RAMO

OMAR

Conocí la inspiración.........

Iba a la casa de mi amigo de la infancia, "Caniche Toy", sólo para jugar al Juego de la vida. Digamos, un amigo por conveniencia que tenía un cuaderno de tapa dura intitulado "cómo hacer avioncitos de papel". Los míos duraban poco en el aire mientras los suyos hacían piruetas interminables. En el cuarto, que nunca cambio, tenía un grabador. De dónde había sacado la idea de cantar, no lo sé. Pero el sueño de ser una estrella de Rock era moneda corriente en esos días. A veces, cuando nos vemos, recordamos la canciones que solíamos inventar. Aunque sin inspiración, el proceso de construcción era totalmente improvisado. El resultado, impresentable.
Ya no es conveniencia sino, amistad.